LA NECESARIA DISCIPLINA

17/04/2013

LA NECESARIA DISCIPLINA

La palabra disciplina proviene de discípulo, y ésta a su vez de la voz latina discere, aprender.

Es imposible aprender sin disciplina, sin hábitos, sin rigor, sin voluntad ni autoexigencia.

Aprendemos cuando estudiamos y practicamos. Aprendemos cuando conectamos también con el sentir. Y aprehendemos cuando integramos lo aprendido.

Y nada de ello es gratuito. La creatividad, la genialidad, la innovación se integran en un proceso que va de la incompetencia inconsciente a la competencia inconsciente en cuatro etapas:

1. Incompetencia inconsciente: no sabemos que no sabemos. Somos ignorantes.

2. Incompetencia consciente: sabemos que no sabemos. Somos desconocedores.

3. Competencia consciente: sabemos que sabemos. Somos aprendices.

4. Competencia inconsciente: sabemos y ejercemos con alta competencia sin esfuerzo. Somos maestros.

El camino para pasar del primer al cuarto nivel es arduo, nos pide esfuerzos, renuncias, entrega. El proceso no es fácil, pero nos lleva a la realización, a la transformación y a la entrega gozosa a los demás, finalmente. Y el ingrediente fundamental en todo el camino es la disciplina.

No la entendamos entonces como una exigencia desagradable. Sin ella no habría hábitos, ni desarrollo de habilidades, ni maestría, ni arte, ni cultura. La disciplina nos lleva a la libertad creativa porque forja nuestra consciencia, sensibilidad y capacidad de hacer crecer a los demás. Toda conquista que valga la pena necesita el cemento de la disciplina para sostenerse.

Besos y abrazos,

 

Álex

Alex Rovira