Ordenar el pensamiento, lanzar la acción

Diario del Alto Aragón

Ordenar el pensamiento, lanzar la acción

EDITORIAL

BAJO el sugerente título “Creer, crear, lograr”, toda una secuencia infalible para transitar desde los valores que representan la siembra hasta la cosecha que recompensa la acción, Álex Rovira suscitó ayer una corriente de empatía en un auditorio, el del Palacio de Congresos, admirablemente heterogéneo en edades y condición, bajo el paraguas, eso sí, del Salón de la Innovación y el Emprendimiento. Al final de su apasionante exposición, el escritor proyectó una flor alegórica que resume la conexión íntima entre la naturaleza y el ser humano. El tallo que demanda que no despeguemos los pies del suelo de una realidad que prospectivamente exhibió con una certeza tan inquietante como, por qué no, esperanzadora. En lo más alto, el efecto utopía de los soñadores que aspiran a abrazar las estrellas, con la ilusión de acercarse a ese ideal estimulante de las actitudes. En los dos lados, las horas transversales de la cooperación, aquellas en las que nos encontramos las oportunidades de aplicar los conocimientos y las habilidades.  Y en medio de la flor, en el núcleo, el amor, el cohesionador más poderoso que hay porque mueve las voluntades hacia la creación.
Una verdadera obra de arte que se ofrece al ser humano en la medida en la que es capaz de abandonar su aislamiento para estrechar lazos con el de al lado, el de un poco más lejos y el de mucho más allá por el talento que nos ha sido dado de mirar lejos para caminar, paso a paso, ganando espacio para barnizar de una productiva confianza cada metro del universo que alcanzamos a influir. Una recuperación frente a la miseria moral con la que nos ha inundado una crisis consecuencia del desaprendizaje del orden natural y de la reinvención hacia el caos, que ha azotado el sentido de la vida. Una reconquista de un edificio ético global sólo sostenible desde la cultura transformadora.