RAMESH S. BALSEKAR

RAMESH S. BALSEKAR

Este discípulo del maestro Advaita, Sri Nisargadatta Maharaj (a quien dedico otra entrada de este blog) es, sin duda, el continuador de las enseñanzas sobre la ‘esencia original’. Con todo, su papel como maestro espiritual comenzó a sus 60 años, tras una vida profesional brillante en el sector financiero. A priori, su perfil de hombre de negocios casado y padre de familia no se identifica con el de un gurú.

De hecho, Ramesh S. Balsekar (Bombay, India, 1917-2009) fue un hombre de educación exquisita, gracias a los medios de su familia, acomodada. En 1940, el mismo año de su boda, empezó a trabajar como administrativo en el Banco de India, y desde esta posición ascendió con los años hasta convertirse en presidente de la entidad. En la década en que ocupó el cargo, el crecimiento del banco fue uno de los más destacables de su historia.

Tras jubilarse, conoció al gurú Sri Nissargadatta Maharaj, que impartía la doctrina Advaita en una zona deprimida de su ciudad, y ejerció de intérprete en sus charlas, a la vez que se impregnaba de las nociones del maestro. Desde 1982, Balsekar impartió charlas a pequeños grupos, que fueron creciendo acorde con su buena reputación; seminarios en Europa y en Estados Unidos y una veintena de libros recogen las ideas de la tradición Advaita Vedanta que perpetuó.

Balsekar habla de que el mundo discurre según leyes divinas y naturales, la fuerza que posibilita la creación, que es la consciencia pura. En este sentido, pese a que las personas creen que pueden elegir guiados por su libre voluntad, es esta consciencia del Todo la que los mueve. No somos ni cuerpos ni seres que pueden actuar per se, sino que nuestra verdadera identidad es esta consciencia que nos conecta con el mundo.

Leamos algunas de sus frases para comprender sus enseñanzas sobre la esencia:

 

¿Qué soy?
¿Soy Dios? No.
¿Soy el diablo? No.
¿Soy un ángel? No.
¿Soy un santo? No.
Entonces, ¿qué soy?
Soy la Consciencia.

 

Cuando hablamos de tiempo y espacio, decimos espacio infinito y tiempo eterno. Todavía es un concepto mental de espacio total y  tiempo total. Pero la mente no puede concebir ese estado antes del surgimiento del espacio-tiempo. En el momento en que piensa la realidad, la realidad es un concepto. Usted es la realidad de la que la división de la mente hace un concepto. Usted es la realidad, pero no como un “yo”.

 

La verdad final, como Ramana Maharshi y Nisargadatta Maharaj y todos los sabios antes de ellos han manifestado claramente, es que no hay ni creación ni destrucción, ni nacimiento ni muerte, ni el destino ni el libre albedrío, ni la ruta ni ningún logro. Todo es conciencia.

 

Es muy sencillo. No pienses en lo que has escuchado aquí. No pienses en lo que crees que has entendido. Y así ese entendimiento tendrá la oportunidad de florecer. Cuanto más se piensa en lo que hemos comprendido, más desperdiciamos.

 

Todo lo que hay es la Conciencia. Y la mente no es más que un reflejo de la Conciencia.

 

La iluminación es vacío total de la mente. No hay nada que puedas hacer para alcanzarla. Cualquier esfuerzo que haga solo puede ser un obstáculo para ello.

 

Ése ha sido el propósito de la búsqueda: la misma paz que existe en el estado de sueño profundo, pero en el estado de vigilia. Mi concepto de búsqueda espiritual es tener aquella paz que prevalece en el estado de sueño profundo incluso en el estado de vigilia, durante la vida diaria. Y esa paz prevalece en tu vida diaria cuando sucede esto: cuando no hay ego que sienta culpa, orgullo, odio o envidia.

 

La transformación no puede llevarse a cabo, solo puede suceder. De hecho, ¡la práctica de la meditación es en sí la esclavitud! Transformación presupone la ausencia total de cualquier hacedor practicando algo.

 

La Conciencia ha producido esta obra. La Conciencia ha escrito el guión. La conciencia está interpretando todos los personajes. Y la Conciencia es el público de la obra. Es un hombre orquesta.

 

Feliz semana consciente,

Álex Rovira

Alex Rovira