HERMANN HESSE

HERMANN HESSE

Este autor extraordinario marcó mi mirada cuando comencé a leer sus obras, absorto y admirado, hace ya muchos años.

Hoy, de vez en cuando, necesito recuperar su lectura, ya sea a través de sus libros, o de los textos que en su día me dediqué a copiar impactado por la fuerza, belleza y sentido de sus reflexiones.

Convencido de que la mayoría le conocéis, a quienes no habéis tenido la oportunidad de hacerlo, os invito a que lo hagáis: “Siddhartha”, “Demián”, “El Lobo Estepario” o “El caminante” son algunas de sus obras imprescindibles.

Este pasado fin de semana recuperé mi vieja libreta de apuntes que pronto cumplirá treinta años y que lleva por título el nombre de este autor, donde en su día volqué múltiples textos y aforismos que hoy deseo compartir. Espero que los disfrutéis:

 

Yo me siento con frecuencia cansado y sin fe ni valor, pero creo que estos estados no deben combatirse propiamente, sino que es preciso abandonarse a ellos, llorar alguna vez, o ensimismarse sin pensar en nada, y luego se advierte que entretanto el alma ha seguido viviendo… y ha avanzado.

 

La fe en que no hay acontecimiento feliz o desgraciado al que no podamos dar un sentido enderezándolo al bien, me ha acompañado siempre y me sigue acompañando, y no estoy dispuesto a renunciar a ella, ni para mí ni para los demás.

 

Aprenda usted, como sea, a servir de verdad, a entregarse de verdad, a pensar de verdad en las cosas, en lugar de en sí mismo; es el único camino para salir de su desierto.

 

Lo blando es más fuerte que lo duro, el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia.

 

He sido un hombre que busca y aún lo sigo siendo, pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino que empiezo a escuchar las enseñanzas que me comunica mi sangre.

 

Usted podrá tener siempre todo aquello que se puede comprar con dinero, pero estará condenado a ver cómo precisamente lo mejor, lo más bello, lo más apetecible no se puede comprar con dinero. Lo mejor, lo más bello, lo más apetecible del mundo solo puede pagarse con la propia alma, lo mismo que el amor no puede comprarse, y si alguien posee un alma no pura, no capaz del bien o al menos de creer en el bien, tampoco poseerá sensibilidad suficiente para lo mejor y más noble, y tendrá que contemplarse para siempre con la imagen empequeñecida, ajada, borrosa, del mundo que sus pensamientos, para propia tortura y pobreza, se han forjado.

 

Para que pueda surgir lo posible, es preciso intentar una y otra vez lo imposible.

 

Hermann Hesse, un autor imprescindible.

 

Os deseo una plácida semana.

 

Álex Rovira

Alex Rovira