ALEGRÍA EN TU MEMORIA: TU IMPULSO EN EL PRESENTE

ALEGRÍA EN TU MEMORIA: TU IMPULSO EN EL PRESENTE

Un engrama es la impresión que deja un acontecimiento en la memoria. Dicho de un modo más científico, es una estructura de conexión neuronal estable. Hay engramas que se producen de manera inconsciente y hay otros que se pueden establecer mediante la actuación consciente de la persona. Lo interesante es que los engramas o bucles neuronales son un registro completo, hasta el último y preciso detalle de cada percepción presente en un momento que queda grabado en la memoria.

Y precisamente investigando sobre los engramas, el otro día leí en la prensa un artículo muy interesante sobre el poder de la memoria. Al parecer, un grupo de neurocientíficos del célebre MIT de Boston han conseguido curar la depresión en ratones reactivando sus recuerdos felices.

Este experimento empezó en 2012, cuando los científicos lograron identificar grupos de células con recuerdos específicos y los llamaron engramas.

En el estudio con los ratones, primero fueron expuestos a una experiencia placentera, dejándoles pasar un tiempo con hembras, y marcaron las neuronas de aquella parte de la memoria con una proteína sensible a la luz azul que permitiría reactivar lo vivido.

Tras formarse el recuerdo positivo, los científicos sometieron a los ratones a un estrés constante que les produjo síntomas similares a la depresión. De repente, aquellos animales alegres se daban por vencidos fácilmente ante cualquier dificultad; dejaban de comer y ya no encontraban placer en actividades que solían gustarles.

Los científicos del MIT decidieron entonces reactivar, a través de la luz azul, las neuronas que guardaban las experiencias agradables del pasado. Para asombro de los investigadores, los ratones salieron enseguida de su abatimiento y recuperaron la vitalidad de antaño.

El siguiente paso fue probar a reactivar esos recuerdos felices dos veces al día, por espacios de quince minutos cada vez, y lo hicieron durante cinco días seguidos. Después de eso, las semanas siguientes los ratones se mostraron totalmente restablecidos de la depresión sin necesitar más estimulación artificial.

Los neurocientíficos concluyeron, por tanto, que la activación de la memoria agradable había conseguido formar nuevas células cerebrales, un engrama de la felicidad, en el hipocampo del cerebro. Esa era una «reserva de alegría» a la que los animales podían acceder siempre que necesitaban motivación.

El director del estudio, Steve Ramírez, afirmó lo siguiente al pensar ya en los seres humanos: «Las personas que sufren depresión tienen esas experiencias positivas en el cerebro, pero las piezas cerebrales necesarias para recuperarlas están rotas. Lo que hacemos es pasar por alto los circuitos y forzar que se inicien»

¿Cómo forzar el reset de esos engramas positivos? Dedicando un tiempo consciente a revivir la buena memoria olvidada. ¿Has jugado alguna vez a pescar recuerdos? Es un ejercicio fácil y divertido. Puedes seguir estos pasos:

  1. Elige una época determinada de tu vida. Por ejemplo, el primer viaje al extranjero que hiciste por tu cuenta o un romance memorable de tu juventud.
  2. De esa etapa, selecciona un momento que te resulte especialmente divertido, agradable o placentero.
  3. Una vez «pescado el recuerdo», cierra los ojos, relájate y reproduce con el máximo detalle aquella escena: las conversaciones, las miradas, el olor de los lugares, el tiempo que hacía, la luz y el paisaje que te rodeaba… Si asocias el recuerdo a una música concreta, puedes servirte de ese recurso para reforzar aún más el engrama. El poder de evocación emocional de la música es extraordinario para convocar la alegría y también el del olfato.

Siguiendo el ejemplo de los ratones, dos sesiones de recuerdos placenteros al día te ayudarán a formar nuevos circuitos de alegría. De hecho, ya hay psicoterapias de gran éxito contra la depresión que se basan en esa estimulación.

Además del «chute» de sensaciones agradables que supone este viaje a la alegría que todos almacenamos, revivir momentos así te dará un importante mensaje: fuiste capaz de extraer todo su jugo a la vida.

El mundo no ha cambiado y los regalos que ofrecía siguen estando allí. Solo gracias a la evocación de engramas alegres, nuestra mente funciona de otra manera.

La invitación es dedicarnos, cuando lo necesitemos, a recuperar recuerdos felices. Podemos hacer acopio de ellos y saborearlos con la misma fruición que si los estuviéramos viviendo en carne y hueso. El cerebro no distingue entre lo que percibe de fuera y lo que se proyecta desde dentro. La imaginación, bien trabajada, hace creer al cerebro que está viviendo una realidad.

Y, así como se adquiere fondo saliendo a correr cada día, la alegría también se refuerza poniendo en marcha recuerdos que dejan huella.

Si pasas mucho tiempo en los engramas más bellos de tu vida, pronto tendrás necesidad de coleccionar nuevas huellas de alegría para tu archivo interior y saldrás a buscarlos. Entonces estarás curado.

INVITACIÓN A LA ALEGRÍA

Construye tu propio almacén de experiencias agradables para nutrirte allí siempre que te sientas desanimado. Para ello, puedes…

  • Crear carpetas temáticas con grupos de recuerdos que te transporten a tus mejores tiempos.
  • Seleccionar los correos electrónicos, cartas o mensajes de cualquier clase que te hayan aportado optimismo y motivación.
  • En momentos de estrés o decaimiento, cierra los ojos y visualiza esas vivencias felices, aunque sea por unos instantes. Revive esos momentos radiantes hasta que notes un cambio en tu estado de ánimo.
Alex Rovira