MARGARET FULLER

MARGARET FULLER

Esta semana, quiero destacar la figura de la primera mujer que ejerció de manera profesional la crítica literaria, también una de las más emblemáticas periodistas y reivindicadoras de los derechos femeninos en Estados Unidos, Sarah Margaret Fuller Ossoli (1810-1850).

Educada por su padre y en varias instituciones, se graduó como maestra. En 1839, su buen amigo Ralph Waldo Emerson le ofrece dirigir su revista The Dial, donde permaneció durante dos años y por su labor se la ha considerado un brillante exponente del movimiento trascendentalista. Durante el año siguiente, Margaret escribió un libro sobre su experiencia en las visitas que realizó a tribus de nativos americanos, “Verano en los Lagos”. Para la documentación de esta obra, le fue permitido, por primera vez para una mujer, el acceso a la biblioteca de la Universidad de Harvard.

De hecho, Fuller fue alimentando una conciencia en pro de la educación y el derecho al trabajo para la mujer, y también promovió reformas en las cárceles, el bienestar de los sin hogar, el cuidado de las culturas originarias americanas y la emancipación de los esclavos. Estas inquietudes están reflejadas en otro libro fundamental, “La mujer del siglo XIX”.

A partir de 1844, trabajó para el New York Tribune, labor que la convirtió en una admirada crítica cultural: reseñó libros, conciertos, charlas y exposiciones de arte. En su columna también introducía reflexiones sobre temas sociales, además de publicar poesía en el mismo periódico. Al cabo de dos años, fue enviada como corresponsal al Reino Unido y a Italia. De sus crónicas, podemos mencionar las entrevistas a renombrados escritores, como Thomas Carlyle.

Amada y odiada por sus contemporáneos (el poeta Walt Whitman confesó que Fuller era una inspiración para él), Margaret moriría en el naufragio del barco que, junto a su marido y su hijo, la traía de regreso a Estados Unidos. He aquí algunas citas que nos revelan su pensamiento:

 

Desde muy temprana edad, me di cuenta de que el único objetivo de la vida era crecer.

 

Hoy un lector, mañana un líder.

 

Si tiene conocimiento, deje que otros se iluminen con él.


El genio especial de la mujer, creo que es eléctrico en cuanto a movimiento, intuitivo en la práctica y espiritual en la tendencia.

 

Hombres y mujeres representan las dos caras de un gran dualismo radical. Pero, en realidad están interactuando constantemente entre sí. Este flujo se endurece, y lo sólido pasa a líquido. No hay hombre enteramente masculino, ni mujer puramente femenina… La naturaleza proporciona excepciones a cada regla.

 

Cuidado con el exceso en el gran placer de ser popular o incluso amado. Si proviene de una natural disposición amable y un poder para entretener, es una felicidad; pero si hay un grano de plausibilidad en ello, es veneno.

 

Otro síntoma es la necesidad que sienten algunos individuos de ser totalmente sinceros. Es uno de los grandes medios por los que el progreso puede ser promovido.

 

La verdad es la madre que nutre al genio. Ningún hombre puede ser absolutamente fiel a sí mismo, esquivando el compromiso, la imitación servil y la complacencia, sin ser original, porque  hay en todo ser una fuente de la vida que, si no se contiene con piedras y otros desperdicios, favorece un ambiente fresco, y hace nacer una belleza fresca. Y es lo mismo para con una nación como para con el hombre individual.

 

Si el alma sabe la manera de buscar, no puede dejar de obtener. Esta es la ley y lo que dicen los Profetas. Llamad y se os abrirá; buscar y hallaréis. Está demostrado; es una máxima.

 

Feliz semana,

Álex Rovira

Alex Rovira