12/03/2012
SIN ETIQUETAS

Parece que todo tiene que ser nombrado, etiquetado, ubicado, segmentado, taxonomizado, clasificado, sentenciado.
Nos cuesta mirar la vida sin conceptualizar, deteniendo el movimiento impulsivo que nuestra mente tiene de catalogar, juzgar, comparar.
¿Y si fuéramos capaces de mirar el mundo sin nombrarlo? ¿Y si pudiéramos mirar al árbol sin pensar “esto es un árbol”, mirar el mar sin decir “esto es el mar”, contemplar la flor sin llamarla “rosa”, o mirarnos a nosotros mismos, a los demás y a la vida sin castrarnos por las definiciones?
¿Imaginas una madurez que nos llevara a ver el mundo sin ese ejercicio compulsivo de nuestra mente de acotar lo real, de catalogarlo y, al hacerlo, de reducirlo a un cliché que evita matices y provoca prejuicios y proyecciones?
La paradoja: necesitamos las palabras como el aire. Benditas palabras que nos humanizan y nos ayudan a vivir y a aprender, a dialogar, a nombrar y a amar la literatura, la poesía, el conocimiento y tanto más.
Pero a veces, esas mismas palabras nos separan de la realidad, nos la alejan, porque nuestra mente se interpone entre ella y eso que llamamos yo, otra etiqueta, la mayor, quizás.
¿Y si dejáramos de poner etiquetas al yo y a la realidad por un instante, qué pasaría?
Probadlo, es un reto. ¿Cómo se hace? Haciéndolo. En realidad siempre estamos en el no-concepto, pero hemos olvidado cómo sabernos en él.
Ramana Maharshi apuntaba a ello, como otros grandes maestros de aquello que se viene a llamar la filosofía Vedanta-Advaita. Un camino que merece la pena conocer y explorar.
Mientras tanto, que las palabras nos unan hasta que lleguemos a darnos cuenta de que no necesitamos etiquetas, precisamente, para Ser.
Besos, abrazos.
Álex


12/03/2012 a las 09.00 h por mamen
Todo es aprendizaje. Como dijo Diogenes… el que aprende a escuchar aprende a hablar.El que aprende a hablar aprende a callar. A veces eses perfume maravilloso que contienen las palabras, nos despiertan de ese sueño.
GRACIAS ÁLEX.
12/03/2012 a las 09.01 h por Lidia Mabel Torres
Gracias Alex por tus palabras, recuerdo ahora “palabras que curan” que bien le hacen al alma, te leo y mi espíritu se serena, es hermoso.
12/03/2012 a las 09.01 h por Álex Rovira
Mamen, Lidia,
Muchas gracias.
Sí, la palabra nos puede curar, no sólo la recibida, sino la expresada, la dicha, la que nos libera y evita que el cuerpo exprese en un grito, aquello que la consciencia es capaz de tomar, reconocer, elaborar y expresar.
Benditas palabras.
Besos,
Álex