Sobre cómo debe ser un director de RRHH

expansion.es

“¿Cuál pensáis que es la formación ideal de un director de recursos humanos?” Esta pregunta ha despertado uno de los debates más activos en LinkedIn durante las dos últimas semanas. Iniciado hace más de un mes por uno de los integrantes del grupo Club de Recursos Humanos de España, aún está activo, y los más de ochenta comentarios recogen opiniones de todo tipo sobre hacia dónde tiene que ir la preparación de este profesional, cuyo futuro en la organización ya se empieza a cuestionar.

La mayoría de los participantes piensan que una formación de grado superior es imprescindible, fundamentalmente Derecho, Psicología o Administración y Dirección de Empresas (ADE), y recomiendan la realización de algún posgrado específico de recursos humanos. El pragmatismo y la vocación del profesional para trabajar con y para el negocio son otras de las aportaciones más valoradas en el directivo.
Uno de los comentarios más extenso lo hace un psicólogo social, máster en márketing y profesor del departmento de dirección de empresa, entre otros títulos vinculados con el sector. En su opinión “en España hay una excesiva ‘titulitis’ sin considerar el viaje. Por eso para mí es más importante que (los directivos) pongan en valor su empleabilidad en recursos humanos cuando tienen delante una persona”. Los psicólogos tienen mucho que decir en este debate, ya que consideran que ellos son los expertos en personas. Uno de ellos plantea que no entiende por qué una o varias asignaturas sobre selección de personal que forman parte del programa de relaciones laborales hacen más competente a un directivo en recursos humanos que a un psicólogo.

Excepciones a parte, suman más los que apuestan por un cóctel que contenga derecho laboral, finanzas para no financieros, psicología, dirección de personas y proyectos. También se aportan otras capacidades para hacer frente al nuevo panorama empresarial: ‘community manager’, desarrollo de redes sociales, facilitador de procesos participativos y especialmente en ‘deep democracy’.

Varios de los participantes en este foro virtual señalan la división del departamento en dos áreas: una dedicada a la gestión del talento y otra a la parte administrativa. Esta última cada vez más externalizada. Y otro hace referencia a que algunos MBA ya están dando una importancia mucho mayor a la ética en los negocios y a la dirección de personas, en detrimento de tantas finanzas.

De hecho algunos autores, como Álex Rovira, ya hablan de las empresas con alma, un primer paso para acercar el negocio a las personas y viceversa, partiendo de los principios más éticos. Daniel Goleman, el padre de la inteligencia emocional, ha mencionado en varias ocasiones que estas organizaciones son las únicas que sobrevivirán. Contar con los directivos adecuados que aúnen técnica y gestión es sólo el principio.